Colesterol: ¿Qué son las ApoLipoproteinas?
Tratamientos Colesterol: ApoLipoproteinas

En relación al
colesterol, el avance de las investigaciones con respecto a los lípidos corporales y a su incidencia en el riesgo de accidentes cardiovasculares ha dado en los últimos tiempos un giro importante.
Las
grasas, elemento considerado peligroso para el sistema circulatorio, no se desplazan por el organismo de manera independiente, sino que necesitan de un tipo especial de proteínas, llamadas
apolipoproteinas, las cuales se constituyen en su vehículo. Así como desde hace años se ha diferenciado entre el
colesterol "bueno" o "malo" de acuerdo a la densidad en la concentración de los lípidos, también se puede hablar de apolipoproteinas aterogénicas (generadoras de ateroesclerosis) y no-aterogénicas.
De esa manera, las apolipoproteinas A I son consideradas "buenas" y las apolipoproteinas B, aterogénicas o "malas". Dentro de esta última categorización pueden distinguirse varios subtipos.
Lo nuevo de esta teoría es que analiza la parte proteica propiamente dicha de las lipoproteinas. Al analizar la composición de las
Apolipoproteinas podemos reconocer cuáles de ellas son las más peligrosas por ser más aterogénicas, y cuáles son las mejores. Esto permitirá en el futuro diseñar
tratamientos colesterol adecuados para hacer descender las primeras
apolipoproteinas y fomentar la presencia de las segundas
apolipoproteinas, de acuerdo al potencial aterogénico de cada una de ellas, lo cual haría descender el riesgo "personal" de sufrir accidentes cardiovasculares.
Ya que, de acuerdo a esta visión, no todos tenemos el mismo sistema de transporte de los lípidos, los
tratamientos para corregir las alteraciones de este tipo no deberían ser estandarizados, sino diseñados de acuerdo a la realidad lipídica de cada individuo. Existen, de hecho diferentes tipos de dislipidemias o alteraciones que afectan a los lípidos corporales. El análisis individualizado de las partículas de
Apolipoproteínas va a permitir que los médicos puedan apuntar el tratamiento a cada caso en particular.
En la evaluación y tratamiento de pacientes con dislipidemias esto cerraría un capítulo, el de las categorías generales, para dar lugar a un nuevo capítulo: el de las individualidades.
Si bien nos encontramos en plena etapa de investigación con respecto a las apolipoproteinas y su incidencia en el riesgo de enfermedades cardiovasculares, la industria farmacéutica ya ve en estas teorías un campo de acción propicio para sus inversiones. Merk, Pfizer, Astra, etc., importantes compañías dedicadas al desarrollo y comercialización de productos farmacéuticos, están sosteniendo este tipo de investigaciones con importantes aportes de recursos, a fin de basar futuras terapéuticas en estos descubrimientos.
Es difícil predecir cuánto tiempo pasará hasta que los resultados de las investigaciones en el campo de las
Apolipoproteínas lleguen a concretarse en específicas terapéuticas a disposición de la medicina práctica. Pero muy probablemente a mediados de la primera década del presente siglo los
tratamientos para controlar la presencia de los lípidos aterogénicos habrán cambiado sustancialmente y, con ellos, habrá descendido el riesgo cardiovascular para los pacientes que accedan a estos avances.