La dieta colesterol Dash
Es rica en frutas, vegetales y lácteos descremados. Incluye granos enteros, pollo, pescado y nueces, y contiene pequeñas cantidades de carnes rojas, dulces y bebidas azucaradas.
Se sabe, sufrir de
presión arterial alta por mucho tiempo es peligroso. El corazón puede agrandarse y las arterias endurecerse, estrecharse y volverse propensas a coágulos, ocasionando dolores de pecho e, incluso, infartos. El corazón es una bomba poderosa y cada latido envía la
sangre a todo el cuerpo en un viaje de 23 mil kilómetros de vasos sanguíneos. En condiciones óptimas, la presión arterial debería ser igual o menor a 120/80 mm Hg. Si supera los 140/90 mm Hg, se considera alta y esto implica un mayor esfuerzo para el corazón.
Varios estudios han demostrado que la
dieta influye directamente en la presión sanguínea. En esta línea de investigación, el New England Journal of Medicine, ha publicado un completo informe sobre el plan de alimentación
DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension). La dieta incluye una variedad alimenticia rica en frutas, vegetales y lácteos descremados además de granos enteros, pollo, pescado, nueces y pequeñas cantidades de carnes rojas, dulces y bebidas azucaradas, ayudando a disminuir sustancialmente la
presión arterial en personas hipertensas y aquellas sin hipertensión. La razón: es baja en
grasas saturadas,
grasa total y
colesterol, a la misma vez que es alta en
minerales como potasio, magnesio y calcio, aportados por las frutas, vegetales, leguminosas y lácteos descremados.
A partir de este descubrimiento, en 1997, nuevas investigaciones se llevaron a cabo para comprobar con exactitud su efectividad a lo largo de estos años. Como no hay hipertenso que se escape de la típica
recomendación dietética de disminuir su ingesta de sodio, se publicaron los resultados de la comparación de esta
dieta con distintos
niveles de esta sustancia. El estudio, denominado DASH-Sodium, tuvo como objetivo analizar la repercusión que tiene la
dieta, especialmente en lo referente a la sal, sobre la
presión sanguínea. Los participantes fueron divididos en dos grupos. El primero siguió con su alimentación habitual baja en sodio, y el otro adoptó la
dieta DASH, también baja en sodio. Todos consumieron distintas cantidades de sodio a lo largo de los tres meses y medio que duró el seguimiento. Se encontró que los resultados fueron mejores cuando la reducción en la ingesta de sodio se combinó con la
dieta DASH.
Según especialistas del Hospital Italiano de Buenos Aires, aunque beneficiosa, esta
dieta no es simple de hacer, ya que al mismo tiempo debe ser reducida en
grasas saturadas (animales), carne roja y
colesterol como también baja en azúcares y bebidas ricas en ellas. Entonces, explican, “hablamos de una manera de comer, que se basa en seleccionar alimentos que sean "protectores" y consumirlos regularmente, es decir, de un patrón alimentario”. Esta “forma de alimentarnos, también es adecuada si tenemos alteraciones en el
colesterol o los
triglicéridos, evitando que tengamos que hacer otras modificaciones o suprimir alimentos” afirman.
Aunque al principio la comida preparada con poca sal resulta “sosa” y poco apetecible; después de un tiempo, el paladar se acostumbra al cambio. Además, hay algunos trucos para hacer más sabrosos los platos: emplear limón, vinagre, hierbas aromáticas, ajo y cebolla.
La Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial confirma que la
dieta tipo DASH es beneficiosa para disminuir la presión arterial, especialmente en hipertensos en fase I, mujeres y mayores de 45 años, siempre que esté asociada a la más baja ingesta posible de sal, combinación que produce los mayores descensos de tensión arterial, superponibles a los que se observan con fármacos antihipertensivos. Es importante destacar que si se padece hipertensión arterial y se toma medicamentos para ello, la
dieta DASH no es un sustituto de dichos
tratamientos.
Fuente: diario Clarin